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CAPACITACIÓN DE PROFESORES EN PREVENCIÓN

Publicado por daniel 21/02/2008 15:59 / 0 Comentarios Ver nota completaEnviar nota a un Amigo

El estudio de la juventud urbana, los estilos de vida y los riesgos

Domingo Comas Arnau

ESPAÑA

Esta investigación es el resultado de la feliz confluencia de varios programas de investigación relacionados con los jóvenes. De una parte vamos a utilizar la perspectiva de las investigaciones sobre el uso del tiempo, de otra las encuestas de valores y entre ambas los trabajos sobre riesgos. Como resultado de este triple empeño, podemos ubicar la investigación en el ámbito de la Sociología de la juventud, pero a la vez nos abrimos hacia ámbitos afines e incluso hacia disciplinas contiguas, como la Psicología evolutiva.

 

En esencia vamos a tratar de poner en conexión una visión completa del comportamiento de los jóvenes urbanos españoles entre 15 y 24 años, a partir de aquello que efectivamente han hecho, es decir su conducta formal respecto al uso del tiempo a lo largo de cuatro días estándar (jueves, viernes, sábado y domingo) para, de una parte relacionarlo con sus valores y de la otra con una serie de declaraciones relacionadas con comportamientos de riesgo. Algunos de estos riesgos, como consumo de alcohol y tabaco, se estudian durante estos mismos cuatro días de la semana, mientras que otros, como fracaso escolar, accidentes con vehículos, victimización, comportamientos delictivos y vandálicos, consumo de drogas y comportamiento sexual, se estiman a lo largo de toda la vida de estos jóvenes.

 

El estudio conjunto de estos tres componentes, inédito hasta ahora en España, supone una opción arriesgada, pero repleta de promesas y posibilidades. Cada uno de los tres componentes, es decir los usos del tiempo, los valores y los comportamientos de riesgo, han sido estudiados de una forma independiente, aunque es cierto que en los últimos años, la relación entre los valores y los comportamientos de riesgo (en particular drogas y alcohol) ha sido trabajada en un par de estudios (Megías y otros, 2000; 2001).

 

Por su parte la relación entre usos del tiempo y los riesgos fue investigada hace unos seis años (Aguinaga y Comas, 1997). Podemos, por tanto, observar cómo la relación entre los tres componentes había sido estudiada de dos en dos, pero nunca de una forma conjunta, es decir nunca se habían puesto en común a la vez, y de forma triangular, la relación entre todos ellos.

 

Pero también conviene aclarar que éste no es un estudio exploratorio. Ciertamente "la primera vez" implica un alto grado de incertidumbre porque no podemos prever ni la relevancia, ni tan siquiera estamos seguros de realizar algún hallazgo significativo. Pero también resulta evidente que no partimos de cero, ya que disponemos, de forma limitada, de hallazgos previos, de marcos teóricos de referencia y, por supuesto, de una notable experiencia investigadora en el terreno.

 

De hecho, la triangulación de los tres componentes permanecía inédita por dos razones: de una parte la necesidad de disponer de suficientes estudios exploratorios, punto en el que, en este momento, ya hemos alcanzado una cierta "densidad", y de otra parte la disponibilidad de recursos para emprender un proyecto tan ambicioso. Superados ambos escollos ya era sólo cuestión de que alguien se decidiera a dar el paso.

 

El paso se ha dado pero, a la vez, nos hemos autolimitado para evitar que el exceso de "ruido sociológico" enturbiara nuestro trabajo. Por ruido entendemos aquí dos cosas, de un lado la relación rural/urbano y de otra, las edades. En el primer caso hemos fijado una frontera, un tanto artificiosa, entre los municipios de menos de 20.000 habitantes, que hemos excluido de esta investigación, y aquellos que tienen más de 20.001 habitantes, con los que se ha establecido la muestra.

 

La razón más importante se debe a que en investigaciones anteriores vimos, especialmente en el grupo 15-19 años, que la conducta temporal, el esquema de los valores y los comportamientos de riesgo de los jóvenes rurales parecían orientarse de una forma un tanto distinta a la de los jóvenes urbanos de las mismas edades (Camarero, 2000).

 

En una gran medida tales diferencias se relacionan con los problemas de desplazamiento y de acceso a determinados lugares y prácticas que afectan especialmente a aquellos adolescentes rurales que no pueden conducir o no tienen vehículo propio. También es cierto que, en estos mismos temas, no hay un comportamiento "rural estándar" porque las diferencias regionales y el tipo de vínculo de los municipios de menos de 20.000 habitantes con las ciudades es muy distinto.

 

Así, por ejemplo, no es lo mismo un municipio de 6.000 habitantes con una mayoría de viviendas unifamiliares, que funciona como barrio dormitorio de una cercana ciudad, que un municipio con los mismos habitantes cabecera de un valle a mucha distancia de cualquier gran núcleo urbano. Para trabajar con rigor todas estas diferencias hay que considerar una serie de variables muestrales difíciles de encajar en un estudio de carácter general.

 

De hecho, el último estudio general sobre jóvenes rurales (González y Gómez,  2002) ha puesto en práctica una estrategia similar, aunque invirtiendo los términos, porque se han limitado a los municipios de menos de 3.000 habitantes, para tener una cierta garantía de "ruralidad".

 

En cambio, la población que vive en municipios de más de 20.000 habitantes, aparte de suponer una cadencia de tramos poblacionales muy equivalente, parece mostrar un comportamiento urbano estándar, que la posible existencia de algún municipio de más de 20.000 habitantes, entre los puntos de muestreo señalados más adelante y elegidos al azar, con un posible estilo "rural" más o menos perceptible, no llega a enturbiar.

 

En cuanto a las edades, se ha seleccionado el tramo 15-24 años por diversas razones, primero porque así podemos establecer diversas comparaciones con otras investigaciones que se realizan sobre el mismo tramo o desagregan tales edades, segundo porque antes de los 15 años, la mayor parte de las conductas analizadas no han tenido lugar y tercero porque antes de los 15 años, como mostró en su día Piaget y como vamos a mostrar más adelante, no podemos hablar de un "pensamiento plenamente operativo" y por tanto los resultados de un cuestionario como el que vamos a aplicar pueden ser, en lo relativo a valores, pero no sólo a ellos, un tanto caprichosos. Somos conscientes de que esta limitación etaria no gusta a los profesionales de la intervención, los cuales tienen que bregar muy frecuentemente con los preadolescentes de 12 a 14 años. Pero nada se puede hacer al respecto.

 

En todo caso las conductas que se supone van a prevenirse son las que justamente aparecen a los 15 años, lo que implica que el perfil descrito responde a las necesidades de detección, ciertamente post-facto, de los profesionales de la intervención, especialmente los educadores y los actores de programas preventivos1. Por tal motivo, este primer estudio se refiere exclusivamente a estos jóvenes urbanos, que se supone representan este estándar uniforme, y que, para las edades 15- 24 años, representan con algo más de cuatro millones de efectivos, es decir el 69.2% de la población de estas edades. Quedan fuera del estudio 1.850.000 jóvenes españoles de 15 a 24 años, que viven en municipios de menos de 20.000 habitantes, y que representan en 30.8% de los jóvenes de estas edades.

 

Un colectivo al que sería conveniente dedicarle un segundo estudio, cruzado por variables de clasificación más detalladas, con una mayor representatividad y que nos permitiría, de entrada, visualizar con mayor rigor las características del mismo. Como detalle valga ya decir que mientras en la población "urbana" los jóvenes de 14-24 años representan el 16.1% del total de la población, en la población "rural" este grupo sólo representa el 12.8% de la misma. Cuatro puntos porcentuales de diferencia parecen poco, pero son mucho cuando hablamos del total de la población, porque influyen decisivamente en las dinámicas familiares y sociales, en el "trato" que se proporciona a los jóvenes cuando son tan pocos y en la actitud vital que estos adoptan en un contexto con "tantos adultos".

 

Para poder realizar una investigación que relacionara estos tres campos se ha conformado un equipo amplio, con experiencias probadas en cada uno de ellos. La dirección ha corrido a cargo de Domingo Comas, que aunaba la experiencia en los tres campos y que se ha ocupado del capítulo 1, del capítulo 5 en el que se pone a prueba la hipótesis principal y del capítulo 6 de conclusiones, así como del diseño de los instrumentos y el seguimiento de los distintos trabajos. Habiendo participado en el equipo, Francisco Andrés Orizo, sociólogo, con una evidente experiencia en el tema valores, y que se ha ocupado justamente del capítulo 4 dedicado a este tema; Esperanza Ochaita, catedrática de Psicología evolutiva y Ángeles Espinosa, profesora de Psicología evolutiva, ambas de la UAM, que se han ocupado del capítulo 4 sobre los riesgos y Josune Aguinaga, profesora de Sociología de la UNED que se ha ocupado del capítulo 2 en torno a la distribución de los tiempos. En estos tres últimos casos han realizado también aportaciones conceptuales y teóricas que se han incorporado al capítulo 1. El trabajo de campo fue realizado por EDIS, siendo José Navarro quien lo dirigió, participando, además activamente en las fases previas de diseño y planificación. La grabación y gestión de los datos corrió a cargo de ODEC.

 

Finalmente resulta imprescindible agradecer su aportación a aquellos que han hecho posible un trabajo, que implica un cierto coste, y que ha sido posible gracias a la financiación conjunta, a través de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) cuya interlocución corrió a cargo de Eusebio Megías, del Instituto de la Juventud (INJUVE) y Caja Madrid.

 

Nota: Prólogo del Estudio Jóvenes y Estilos de Vida, Valores y Riesgos en los Jóvenes Urbanos; para consultar el estudio completo recurrir a la fuente citada. El Índice se enlista a continuación

 

Prólogo. El estudio de la juventud urbana, los estilos de vida y los riesgos

1. Aspectos teóricos, metodológicos y descriptivos

1. El marco teórico y los hallazgos anteriores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13

2. Las hipótesis de la investigación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32

3. La metodología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33

4. El perfil estructural e ideológico de la población entrevistada . . . . . . . . . . . 40

2. La distribución de los tiempos

1. El ciclo del sueño y la vigilia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51

2. Frecuencia y duración de las distintas actividades . . . . . . . . . . . . . . . . . .  76

3. Lugares y compañías en los que se desarrollan cada una de las actividades .100

3. Exposición a riesgos

1. El consumo de tabaco, alcohol y drogas ilegales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107

2. Juventud, inseguridad y violencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129

3. La juventud y los accidentes de tráfico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 144

4. Los comportamientos sexuales y el uso de anticonceptivos y profilácticos . . 151

5. El fracaso escolar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 164

4. Valores y orientaciones de vida

1. El análisis de los valores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 185

2. Los valores finales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 186

3. Valores instrumentales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 199

4. Justificación de acciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 210

5. Estilos de vida con riesgo y aventura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 216

6. Tipología de jóvenes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 221

5. Componiendo la relación entre estilos de vida, valores y riesgos

1. Tipología amplia de la conducta temporal de los jóvenes . . . . . . . . . . . . . . 235

2. Los cinco estilos de vida principales de los jóvenes urbanos españoles . . . . 239

3. La distribución social de los diferentes estilos de vida . . . . . . . . . . . . . . . . . 241

4. La trayectoria escolar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 255

5. Estilos de vida y valores: resultados previsibles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 258

6. Estilos de vida y riesgos: una relación clara y precisa . . . . . . . . . . . . . . . . . . 261

6. Conclusiones

Bibliografía citada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 303

 

FUENTE:
Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), el INJUVE y la Obra Social de Caja Madrid /  FAD Sala de Lectura / Estudio

www.fad.es/sala_lectura/jovenes_estilos.pdf

 

 


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