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EDUCACIÓN Y PREVENCIÓN

Publicado por daniel 17/01/2008 05:00 / 0 Comentarios Ver nota completaEnviar nota a un Amigo

Más que un pueblo

Stephen Wallace

ESTADOS UNIDOS

Un informe del Concilio Nacional de Investigación y del Instituto de Medicina de las Academias Nacionales (Reducing Underage Drinking: A Collective Responsibility) advierte de la epidemia del consumo de alcohol entre los menores en los Estados Unidos. Siguiendo la tradición de "se necesita a todo un pueblo", también ofrece una estrategia que sugiere la participación de la mayoría de los sectores de la sociedad. Desde padres y bares hasta policías y miembros del Congreso, todo el mundo tiene su papel. Como debería ser.

 

Los estudios de Teens Today de SADD y Liberty Mutual Group señalan algunos hechos alarmantes sobre los jóvenes y el alcohol.El consumo de bebidas alcohólicas se incrementa de manera significativa entre los grados 6° y 7°.   La edad media a la que los adolescentes comienzan a tomar es de trece años. Para el grado 12°, más de tres entre cada cuatro adolescentes toman.  

 

Durante mucho tiempo considerado menos importante dentro de la lucha contra las drogas, el consumo de alcohol entre los menores continúa siendo una amenaza significativa. Las Academias estiman que el coste anual es de $53 mil millones en pérdidas causadas por muertes en accidentes de tráfico, crímenes violentos y otros comportamientos destructivos.

 

Y eso sin mencionar el deterioro de la salud mental, los resultados académicos y las relaciones con padres y compañeros. La realidad es que demasiados adultos expresan señales que estimulan o posibilitan el consumo de alcohol por parte de los adolescentes. Y demasiados padres esperan o ignoran este comportamiento.

 

Ya es hora de reconciliar las fuerzas de la indiferencia y la indulgencia que perpetúan el consumo de alcohol entre los menores con la urgente necesidad de mantener a los jóvenes vivos y a salvo.

 

Las Academias hacen un llamamiento para que se tomen una serie de pasos que piensan que van a cambiar el aspecto del comportamiento "normativo" en lo que se refiere a los adolescentes y el alcohol. Uno de estos pasos sería una campaña nacional en los medios de comunicación diseñada a educar a los adultos sobre la importancia y los riesgos del consumo de alcohol entre los menores de edad y su propio papel como facilitadores de este mensaje.

 

Después de todo, las Academias observan que la mayoría de las ocasiones en las que los menores consumen alcohol incluyen a adultos: adultos que venden alcohol, que lo compran o que permiten hacer fiestas en sus casas. Y tan importante como esto, el informe aborda sin rodeos el asunto de la publicidad del alcohol atractiva para los adolescentes y apela a la conciencia social de la industria del espectáculo a limitar la exposición de los jóvenes a contenidos que presenten el consumo de alcohol de manera favorable.

 

Quizás de manera más significativa, el informe sugiere una serie de intervenciones concebidas para los jóvenes, cuyo objetivo no es sólo incrementar la autoestima o reducir la presión de los compañeros sino también educar, intervenir para resolver el problema y garantizar el cumplimiento de nuevos comportamientos. Sin embargo, hacer que esas actividades resulten eficaces exige un examen minucioso de los factores que influyen en que los jóvenes tomen en primer lugar.

 

Así pues, no es de sorprender que algunos adolescentes digan que toman para divertirse, para sentirse aceptados o simplemente para hacer lo mismo que sus compañeros de clase. Pero participar en comportamientos destructivos no tiene que ver simplemente con "divertirse".  Muchos adolescentes, especialmente los más mayores, toman para huir de problemas. Si se dejan sin resolver, esos problemas pueden presentar un peligro importante para el desarrollo social y emocional saludable. Lo mismo ocurre con la falta de experiencia para solucionar esos problemas.

 

Los datos también apuntan a otros factores clave acerca de las decisiones sobre el alcohol, entre los que se encuentran la depresión, la ansiedad, el estrés y el aburrimiento; un deseo de sentirse adultos y arriesgarse; el miedo de ser descubiertos; y la influencia de padres, amigos y hermanos.

 

¿Qué nos dice todo esto? Que existen estrategias prácticas que los adultos pueden adoptar para reducir la posibilidad de que los jóvenes acudan al alcohol.

 

  • Vigile su salud emocional e intervenga cuando vea señales de peligro. La ansiedad y su pariente cercano, la depresión, están estrechamente relacionadas con el consumo de alcohol. También el aburrimiento, así que encuentre actividades que estimulen a los adolescentes y les supongan un reto.
  • Ayúdeles a alcanzar sus metas. Los adolescentes quieren tener éxito, sentirse mayores y arriesgarse. Oriente esa necesidad de arriesgarse hacia actividades que intensifiquen la socialización saludable con sus compañeros y los sentimientos positivos sobre ellos mismos. Además, dedique tiempo a indicar las maneras en las que el consumo de alcohol puede interferir con el éxito académico y deportivo.
  • Establezca (y haga que se cumplan) las consecuencias del mal comportamiento. Los jóvenes necesitan límites claros y agradecen a las personas adultas que se molestan lo suficiente para controlarlos.
  • Fomente las relaciones con personas que les sirvan de modelo, ya sean adultos, adolescentes o niños. Según los estudios de Teens Today, los niños de los grados 6° a 12° explican que los padres, los amigos más cercanos y otros familiares son las personas que más influyen en su decisión de no consumir alcohol.

Comprender el problema del consumo de alcohol entre los adolescentes ofrece una plataforma para el despliegue de las muchas personas y programas necesarios para prevenirlo. De acuerdo como el antiguo proverbio africano, se necesita a todo un pueblo. Quizás más.

 

Stephen Wallace, M.S.Ed., tiene amplia experiencia como psicólogo escolar y consejero de adolescentes. Se desempeña como presidente y director ejecutivo de SADD, director de consejería y preparación de consejeros en los Campamentos Marítimos de Cape Cod, y es profesor adjunto de psicología en  Mount Ida College. Para obtener más información sobre SADD o los estudios sobre los Adolescentes hoy, visite www.sadd.org.

 

More Than a Village

 

A report from the National Research Council and Institute of Medicine of the National Academies (Reducing Underage Drinking: A Collective Responsibility) sounds the alarm on an epidemic of underage drinking in America. In the spirit of "it takes a village," it also serves up a strategy suggesting the participation of most all segments of society. From parents and pubs, to cops and congressmen, everybody has a role to play. As well they should.

 

Teens Today research from SADD and Liberty Mutual Group points to some startling facts about youth and alcohol.

 

  • Drinking increases significantly between the 6th and 7th grades.
  • The average age for teens to start drinking is thirteen years old.
  • By 12th grade, more than three in four teens are drinking.

 

Long the poor stepchild of anti-drug efforts, underage drinking remains a substantial threat. Indeed, the Academies estimate the annual cost to be $53 billion in losses from traffic deaths, violent crime, and other destructive behavior . . . say nothing of the damage to mental health, school performance, and relationships with parents and peers. The fact is that too many adults send too many messages that encourage or enable teen drinking. And too many parents expect or ignore it.

 

It is past time to reconcile the forces of indifference and indulgence that perpetuate underage drinking with the urgent need to keep young people safe and alive.

 

The Academies call for a series of steps they believe will change the face of "normative" behavior when it comes to adolescents and alcohol-not the least of which would be a national media campaign designed to educate adults about the extent and risks of underage drinking and their own role as facilitators. After all, the Academies note, most underage drinking involves adults-who sell it, buy it, or allow parties in their homes. Just as important, the report tackles head on the issue of alcohol advertising that is attractive to teens and appeals to the social conscience of the entertainment industry to limit youth exposure to content that portrays alcohol consumption in a favorable light.

 

Perhaps most significant, the report suggests an array of youth-oriented interventions aimed not just at increasing self-esteem or decreasing peer pressure, but also at activities that educate, intervene, and enforce. Making those activities effective, however, requires a close examination of the factors that influence young people to drink in the first place.

 

Not surprisingly, some teens say they drink to have fun, to fit in, or just to do what their classmates seem to be doing. But engaging in destructive behaviors is not just about "having a good time." Many teens, particularly older ones, drink to escape problems. Left unaddressed, those problems can pose a significant risk to healthy social and emotional development. So too does a lack of experience in solving them.

 

The data also indicate other key drivers of decisions about alcohol, including depression, anxiety, stress, and boredom; a desire to feel grown up and to take risks; a fear of getting caught; and the influence of parents, friends, and siblings.

 

So what does this tell us? That there are practical approaches adults can take to reduce the likelihood that young people will turn to alcohol.

 

  • Monitor their emotional health-and intervene at signs of trouble. Anxiety, and its close cousin depression, correlates highly with alcohol use. So does boredom . . . so find things for teens to do that both stimulate and challenge.
  • Help them achieve their goals. Teens want to be successful, to grow up, and to take risks. Channel that risk-taking toward activities that enhance healthy socialization with peers and positive feelings about themselves. Also, take time to point out ways in which alcohol use can interfere with success in academics and athletics.
  • Establish (and enforce) consequences for bad behavior. Young people need clear boundaries and appreciate adults who care enough to patrol them.
  • Encourage relationships with good role models, be they adult, teen, or child. According to Teens Today research, 6th - 12th graders report parents, close friends, and other family members are most influential in their decisions not to drink.

 

Understanding teen drinking platforms deployment of the many people and programs needed to prevent it. As the ancient African proverb teaches, it will take a village. Maybe more.

 

Stephen Wallace, M.S.Ed., has broad experience as a school psychologist and adolescent counselor. He serves as chairman and CEO of SADD, director of counseling and counselor training at the Cape Cod Sea Camps, and adjunct professor of psychology at Mount Ida College. For more information about SADD or the Teens Today research, visit www.sadd.org.

 

FUENTE(source): 
American Camp Association / Página de los Padres / Consejos de un experto / Adolescentes saludables

http://www.campparents.org/spa/htpueblo.php

 

 


Publicado por Fisac 9:06 AM / 0 Comentarios Ver nota completaEnviar nota a un Amigo
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