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¿CÓMO HABLAR SOBRE EL ALCOHOL EN TU FAMILIA?

Publicado por daniel 05/05/2011 00:43 / 0 Comentarios Ver nota completaEnviar nota a un Amigo

La comunicación entre padres e hijos

MEXICO

Qué difícil se ha vuelto en nuestros días darse la oportunidad de tener un verdadero diálogo entre padres e hijos (principalmente, con nuestros hijos adolescentes y jóvenes); las prisas, los compromisos, la falta de tiempo, el chat, los amigos, y un largo etcétera; pero, sobre todo, la poca o nula disposición para sostener una buena conversación, por lo general son las causas que impiden que haya un acercamiento más profundo, una mayor convivencia entre ambas partes y, por el contrario, todo ello va propiciando que haya alejamiento, falta de confianza y en no pocas ocasiones desinterés por conocer lo que en realidad es trascendente en la vida familiar.

 

Comunicarse no significa solamente hablar; importan también las actitudes, los gestos, las muestras de interés, de preocupación y tantos otros elementos que, como éstos que se mencionan, son fundamentales para lograr una óptima comunicación

 

El diálogo con los hijos conlleva amor

Una madre de familia comenta al respecto: "Podría decir que el diálogo con nuestros hijos es bueno, podría decirlo para que se escuche bonito o para recibir el aplauso de los demás, pero no es así. Nuestra comunicación no es muy buena, aunque tampoco podría decir que es mala. Las múltiples y diversas ocupaciones de cada uno nos llevan a una relación un tanto cerrada.

 

No es que nos sentemos todos juntos y les digamos: ‘Vamos a hablar de tal tema'; más bien cuando el momento lo amerita: si se presenta alguna situación, controversia, duda en cierto tema o si surge un problema. Esa situación propicia el platicar con ellos, exponerles nuestros puntos de vista, ellos nos dan los suyos, los orientamos, y sobre todo, si es que han fallado en algo, les hacemos ver el amor que les tenemos, y que seguimos manteniendo nuestra confianza en ellos.

 

Son pocas las veces que se dan esos momentos para dialogar y comunicarnos. Sin embargo, cuando se dan son oportunidades que tratamos de aprovecharlas al máximo. Teniendo siempre presente que la mejor herencia que les podemos dejar es nuestro amor".

 

Diálogo equivocado

Algunos padres de familia, por no decir que la mayoría, muchas veces equivocamos la manera de acercarnos a dialogar con nuestros hijos, lo hacemos con predisposición: creemos de manera errónea que ellos no pueden enseñarnos gran cosa, debido a que la "sabiduría" la tenemos nosotros, que tienen que acatar todo lo que les impongamos, que la "voz de la experiencia" es la que debe prevalecer en esos momentos; a veces confundimos el diálogo con el monólogo, pues en el afán de querer orientarlos o corregirlos nos olvidamos que el diálogo es una interacción en la que los dos participantes tenemos derecho a hablar y a ser escuchados, y sólo nos limitamos a sermonear o nos convertimos en interrogadores; creemos, al fin, que un discurso puede cambiar a una persona.

 

Intención buena, no así el resultado

No podemos negar que casi siempre la intención es buena, que nuestro propósito es propiciar que la relación mejore, que queremos ayudarlos, pero ¿qué tan capaces somos de escucharlos verdaderamente?, ¿qué tanta paciencia tenemos para silenciarnos y enterarnos de lo que ellos nos están confiando sin exponer o dar nuestras opiniones mientras ellos hablan? Si no logramos esto, nuestros hijos se desmotivan y no desean ya la conversación, ni en ese momento ni después; y lo que puede suceder, y en realidad es lo que con más frecuencia ocurre, es que los hijos acuden a otra u otras personas (por lo general de edad similar a la suya y, por consecuencia, faltos de experiencia) para ser escuchados; pero ¿qué tanto van a ser bien aconsejados? La verdad es que la mayoría de las veces a dichas personas no les interesa gran cosa involucrarse en los problemas del otro y, si por algún acaso les interesa, no están lo suficientemente preparadas para dar una buena opinión o para orientar de forma positiva al que confió en ellos. Lo peor que puede ocurrir es que nuestros hijos, sin percatarse, acudan a alguien que malintencionadamente los orille a buscar puertas falsas. Hagamos conciencia en ellos de que el mejor consejo que pueden recibir siempre va a provenir de alguien que los ama.

 

Padres a la escucha, prestos a ayudar

La falta de diálogo supone una grave limitación en la comunicación. He aquí el comentario de un joven, hijo de familia: "La comunicación que tengo con mis padres en estos momentos y en esta etapa de mi vida no es tan fluida; de hecho, tanto yo como ellos no buscamos momentos de comunicación más profunda. Siento que existe una barrera o algo que hace que nuestra comunicación no sea la adecuada. Creo que se debe a que la vida muchas veces nos envuelve con su cotidianidad y monotonía, haciéndonos pensar que las cosas están normales, y como consecuencia no buscamos los momentos idóneos para entablar esa comunicación que es tan importante en todos los aspectos de la vida, y sobre todo con nuestros padres".

 

Razones hay muchas, lo cierto es que como padres somos quienes más responsabilidad tenemos de propiciar ese encuentro con nuestros hijos, sin que ellos dejen de aportar la parte que les corresponde. Podemos no coincidir y no por ello imponernos con autoritarismo; el respeto, la escucha, la aceptación, la dedicación hacia el otro, el diálogo, entre otros muchos factores, lograrán una mejor relación entre padres e hijos. Pero lo que más ayuda es el amor y la constante oración, el diálogo con Dios, para agradecerle por nuestras familias y para pedirle que el Espíritu Santo nos dé los dones del consejo y la sabiduría al momento de dialogar, a fin de edificar nuestra iglesia doméstica.

 

FUENTE:      La Senda

http://www.lasenda.info


Publicado por Fisac 9:06 AM / 0 Comentarios Ver nota completaEnviar nota a un Amigo
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