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QUÉ ES LO QUE LA ESCUELA PUEDE HACER

Publicado por daniel 05/05/2011 22:48 / 0 Comentarios Ver nota completaEnviar nota a un Amigo

Prevención de la violencia en las escuelas

ESTADOS UNIDOS

Ochenta y nueve por ciento de los encuestados en 700 ciudades y pueblos analizados por la Liga Nacional de Ciudades (National League of Cities)en 1994 dijeron que la violencia en las escuelas es un problema en su comunidad (Randy Arndt 1994). Los investigadores han identificado varias causas principales para el aumento del comportamiento violento, causas tan entrelazadas que intentar enfocarse en una, mientras se pasa por alto la otra, crea el riesgo de fracaso total. La pobreza, el racismo, el desempleo, el abuso de drogas, el fácil acceso a las armas, las practicas de los padres que son abusivas o inadecuadas y la frecuente exposición a la violencia a través de los medios de comunicación son todos elementos responsables de esta situación (National Association for the Education of Young Children 1993).

 

Las tácticas para tratar con esta creciente violencia de la juventud han sido en su mayoría unidimensionales, basándose en la remoción del ofensor mediante su suspensión o relegación fuera de la sala principal de clases. Esto puede proteger a otros alumnos; sin embargo, ha resultado inadecuada para prevenir que los niños desarrollen carreras criminales. Tanto educadores como sicólogos están viendo la prevención del comportamiento violento como una respuesta más efectiva y más humana para este problema multidimensional (Hill Walker 1994).

 

Que pueden hacer las escuelas para prevenir el comportamiento violento.

 

Aunque pareciera que las causas de la violencia yacen fuera de la influencia de las escuelas, un incidente violento puede crear preguntas instructivas sobre lo que la escuela pudo haber hecho para prevenirlo. ¿Cuál es la política de la escuela sobre armas y comportamiento violento? ¿Estaban los alumnos conscientes de la política y se hace cumplir de manera consistente? ¿De que manera tal comportamiento es apoyado o desalentado por el clima escolar y las expectativas del personal y otros alumnos? ¿Qué intento se ha hecho para ensenar a los estudiantes no violentos sobre la resolución de conflictos? ¿Se supervisan adecuadamente los alumnos? ¿Se les ha ensenado a los miembros del personal a identificar el potencial para tales incidentes y así anularlos? ¿Hubo influencia de pandillas en el incidente? (Joan L. Curcio y Patricia F. First 1993).

 

El primer paso en la prevención de la violencia en las escuelas es realizar una evaluación sistemática para responder a estas y otras preguntas pertinentes. Una manera de enfocar tal evaluación es midiendo de modo sistemático como la interacción pacifica de individuos y grupos es facilitada por los programas, políticas y procesos en tres niveles distintos: en la sala de clases, en el establecimiento escolar y en el departamento zonal (Marie Somers Hill y Frank W. Hill 1994).

 

Por ejemplo, en la sala de clases, la investigación indica que un enfoque en metas académicas, conformación de comportamiento respetuoso e intervención rápida y no intrusiva en el mal comportamiento desalientan el desorden, el cual puede llevar a la violencia (Diane Aleem, Oliver Moles y otros 1993). El departamento zonal puede entrenar de manera continua al personal en temas de reducción de la violencia y entregar beneficios para los recursos humanos tales como consejería personal o políticas de permisos personales para mejorar el funcionamiento y la moral de los funcionarios (Hill y Hill).

 

Como se relaciona la violencia de la escuela y el clima que impera en ella.

 

Estudios han demostrado que las escuelas con bajos niveles de comportamiento violento se distinguen de aquellas con altos índices, en cuanto a un clima escolar más positivo, donde los sentimientos comunitarios, la inclusividad y la nutrición son evidentes. Los alumnos que se sienten reconocidos y apreciados al menos por un adulto en el establecimiento, tendrán menos probabilidades de actuar en contra del carácter escolar de la no violencia (H.Walker)

 

Un plan de disciplina que abarque a todo el colegio ayuda a promover una cultura estudiantil pacifica y preocupada. Se deben crear estructuras para alcanzar dos metas: ensenar y reforzar activamente el comportamiento de los niños en forma explícita, cuando manifiestan comportamientos pro-sociales básicos; y hacer a los estudiantes responsables por sus acciones erróneas de manera justa y consistente (Hill Walker, Geoff Colvin y Elizabeth Ramsey 1995).

 

Creando una atmosfera no institucional y atrayente en el establecimiento puede contribuir a crear un clima escolar positivo. Reparar el vandalismo rápidamente y mostrar preocupación por el establecimiento desalientan futuros actos de vandalismo.

 

Hacer que los alumnos se involucren en el hermoseamiento del edificio y los terrenos aumenta los sentimientos de pertenencia y comunidad (Sandra R. Sabo 1993).

 

Qué papel juega el director en la reducción de la violencia

 

El director puede ayudar a establecer normas escolares de no violencia y de comunidad desarrollando relaciones afectivas sinceras con grupos de estudiantes e individuos. Mediante la mantención de un perfil alto, recorriendo los pasillos, visitando las salas de clases y siendo accesible a los alumnos y personal, el director reduce la probabilidad de comportamiento antisocial (Stephanie Kadel y Joseph Follman 1993).

 

El director puede alentar el sentido de pertenencia a los programas y políticas escolares compartiendo el poder con equipos de administración que tienen base en el lugar. Esto aumenta la probabilidad de que los planes disciplinarios y las metas académicas sean apoyadas de manera consistente, mejorando el clima escolar (Aleem, Moles y otros).

 

Finalmente el director debe tener la seguridad de que las raíces del comportamiento violento han sido adecuadamente abarcadas, tomando ventaja de los programas de desayuno y almuerzos federales, de los programas del instituto antirracista, y manifestarse públicamente en contra y todo tipo de acosamiento y poner a disposición de los estudiantes todos los servicios sociales disponibles para ellos (Curcio y First).

 

Se les puede ensenar la no violencia a los alumnos

 

Los currículos que apuntan a ensenar a los niños habilidades pro-sociales se basan en la creencia de que el comportamiento violento se aprende a través de modelos y reforzamiento y que estos mismos procesos pueden ser usados para ensenar a los niños la no violencia (Committee for Children 1989). Escasos estudios de estricto seguimiento han sido hechos sobre la efectividad de estos currículos debido al tiempo y costo involucrados. Sin embargo Edward Zigler, profesor de sicología de la Universidad de Yale, aconseja a los administrativos de las escuelas que usen estos currículos, diciendo que "parecen prometedores", aunque las evaluaciones no sean completas (Millicent Lawton 1994).

 

Las escuelas deben aprovecharse de nuestra probada capacidad de identificar a niños tan pequeños, de hasta tres anos, que están en riesgo de delinquir y enfocarse en estos alumnos para lograr una temprana intervención. Hill Walker, decano asociado del College of Education en la Universidad de Oregon, ha piloteado un programa de intervención temprana en Eugene, Oregon. Llamado First Steps (Primeros Pasos), el programa agrupa al personal y compañeros de la escuela para ensenar y reforzar el comportamiento pro-social. Los padres aprenden a ensenar a sus niños en el logro del éxito en la escuela (Walker, Colvin y Ramsey).

 

Muchas escuelas primarias, escuelas medias y liceos han instituido programas de resolución de conflictos entre compañeros. La mayoría de ellos comienza entrenando a los alumnos en empatía, cooperación y toma de perspectiva, y todos ensenan un proceso para ayudarlos a resolver sus diferencias pacíficamente. Nuevamente, la investigación formal sobre la efectividad de estos programas ha sido limitada, pero se han acumulado datos que muestran que los programas de resolución de conflictos reducen castigos disciplinarios, mejoran el ambiente escolar y aumentan la autoestima, confianza y responsabilidad de los alumnos que pasan por el entrenamiento (M. Van Slyck y M.Stern 1991)

 

Como pueden las escuelas reducir la violencia de niños con problemas serios

 

Cuando los niños enfrentan pobreza, abuso, u otros problemas que al final fomentan el comportamiento violento, las escuelas pueden colaborar estrechamente con agencias de servicio social de la comunidad para entregar a los niños y a sus familias acceso oportuno y económico para obtener consejería, asistencia financiera y protección. La educación de los padres en escuelas para familias de niños que están en problemas puede crear lazos entre la familia y la escuela que beneficiaran a ambos (Stephanie Kadel y Joseph Follman 1993).

 

Compartir información con la policía y planificar intervenciones contra las bandas en conjunto con la comunidad de la escuela son elementos vitales para prevenir la violencia juvenil relacionada con las pandillas (Robert P. Cantrell y Mary Lynn Cantrell 1993). Para que funcione un enfoque de prevención para la violencia escolar, las escuelas y las comunidades deben trabajar juntas en todos los aspectos de su implementación.

 

Referencias

Aleem, Diane, and Oliver Moles, cochairs of the Goal 6 Work Group. Reaching the Goals: Goal 6--Safe, Disciplined, and Drug-Free Schools. Washington, DC: Office of Educational Research and Improvement, U.S. Department of Education, September 1993. 37 pages. ED 357 446.

Arndt, Randy. "School Violence on Rise, Survey Says." Nation's Cities Weekly. Washington, DC: National League of Cities, November 7, 1994.

Cantrell, Robert P., and Mary Lynn Cantrell. "Countering Gang Violence in American Schools." Principal 73, 2 (November 1993): 6-9. EJ 472 553.

Committee for Children. Second Step: A Violence-Prevention Curriculum. Grades 1-3. Second Edition. Teacher's Guide. Seattle, Washington: Author, 1989. 87 pages. ED 365 740.

Curcio, Joan L., and Patricia F. First. Violence in the Schools: How to Proactively Prevent and Defuse It. Newbury Park, California: Corwin Press, 1993. 56 pages.

Hill, Marie Somers, and Frank W. Hill. Creating Safe Schools. What Principals Can Do. Thousand Oaks, California: National Association of Secondary School Principals and Corwin Press, 1994. 132 pages.

Kadel, Stephanie, and Joseph Follman. Reducing School Violence in Florida. Hot Topics. Usable Research. Washington, DC: SouthEastern Regional Vision for Education, February 1993. 104 pages. ED 355 614.

Lawton, Millicent. "Violence-Prevention Curricula: What Works Best?" Education Week XIV,10 (November 10, 1994): 1-2.

National Association of Educators of Young Children. "NAEYC Position Statement on Violence in the Lives of Children." Young Children 48, 6 (September 1993): 80-4. EJ 469 385.

Sabo, Sandra R. "Security by Design." American School Board Journal 180, 1 (January 1993): 37-9. EJ 455 723.

Van Slyck, M., and M. Stern. "Conflict Resolution in Educational Settings." In Community Mediation: A Handbook for Practitioners and Researchers, edited by K. G. Duffy, J. W. Grosch, and P. V. Olczak. 259-75. New York: Guilford Press, 1991.

Walker, Dean. Violence in Schools: How To Build a Prevention Program from the Ground Up. OSSC Bulletin Series. Eugene, Oregon: Oregon School Study Council, January 1995. 58 pages.

Walker, Hill. Memorandum to the Beach Center on Families and Disability on the Issue of Violence Prevention and School Safety. Eugene, Oregon, University of Oregon, December 2, 1994. 12 pages.

Walker, Hill; Geoff Colvin; and Elizabeth Ramsey. Antisocial Behavior in School: Strategies and Best Practices. Pacific Grove, California: Brooks/Cole Publishing Company, 1995. 480 pages.

 

FUENTE:      Dario Crítico

http://www.diariocritico.com/2011/Abril/noticias/267860/realiza-la-delegacion-miguel-hidalgo-con-el-ipn-jornadas-de-prevencion-en-contra-de-adicciones.html 


Publicado por Fisac 9:06 AM / 0 Comentarios Ver nota completaEnviar nota a un Amigo
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