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HABLE CON SUS ALUMNOS SOBRE EL ALCOHOL

Publicado por daniel 06/08/2010 03:48 / 0 Comentarios Ver nota completaEnviar nota a un Amigo

Las emociones del maestro

La palabra emoción viene el latin emovere y significa "mover, remover o agitar" y deriva de ex -fuera y movere -mover. Entonces, emoción es un movimiento y como todo movimiento, depende de una fuerza ajena que produzca dicho movimiento.

 

La emoción es, también, un proceso cognitivo. Viene de la idea, la imagen y el concepto. Es un proceso que emerge del pensamiento cuyos contenidos siempre son un cúmulo -en movimiento- de ideas, imágenes y conceptos sobre eventos, personas y/o hechos. Es decir, si se escucha la palabra PATRIA, inmediatamente emergen al pensamiento ideas sobre lo que la patria es, imágenes que la representan y los conceptos que aprendimos con la experiencia sobre dicha palabra. Todas esas manifestaciones en conjunto producen una emoción, y entonces, viene la respuesta ante esa emoción. Ya sea que nos pongamos solemnes, o que emitamos un grito de emoción por el orgullo de pertenecer a un determinado país o posiblemente tengamos a bien contar una anécdota del pasado en la que aprendimos el significado emocional de dicha palabra.

En el salón de clases ocurre más o menos el mismo proceso. En maestro es un ser humano cuyas ideas, conceptos, imágenes lo llevan a experimentar distintos tipos de emociones con las relaciones que establece ya sea con la institución, los compañeros de trabajo, los procesos administrativos propios de la institución, los programas de estudio y los alumnos.

 

 Un maestro que logra provocar emociones positivas en el alumno causa que el aprendizaje sea más efectivo pues el contenido académico es ligado a una emoción y por ende se vuelve más significativo. De no sentir que esto sea verdad, por favor hagan memoria de qué estaban haciendo en el preciso momento en que se enteraron que las Torres Gemelas habían sido derribadas. Es muy seguro que todos puedan repetir a detalle aquella memoria dado que esa experiencia fue vivida con una importante y significativa carga emocional.

 

 Cuando se enseña en un grupo teniendo una base emocional sólida y bien integrada todos tienen beneficio. Alumnos y maestro. Los conocimientos que el maestro transmite combinados con su estilo de enseñanza, su voz, su forma de vestir, sus gesticulaciones, su mirada, etc. hacen que los alumnos tengan una respuesta emocional específica y a partir de ahí un aprendizaje determinado.

 

 Entonces, si hemos visto que las emociones del maestro son importantes podemos identificar el proceso que se establece entre el maestro y el alumno. En este proceso ocurren las expectativas mutuas, la predisposición de ambos y la manera en que las experiencias pasadas de cada involucrado en el proceso enseñanza-aprendizaje se reviven en la dinámica de relación y por consecuencia toda la carga emocional que deriva de ello. Y si bien las emociones de los alumnos entran en este proceso, lo que nos ocupa son las emociones propias del profesor, que de ser bien observadas sin ser reprimidas pero tampoco manifestadas indiscriminadamente, se puede tener una calidad de relación muy efectiva con el grupo.

 

Asumiendo que los maestros de preparatoria saben que el alumno parece que regresa a tempranas edades de su niñez, es entonces muy fácil suponer que como profesores podemos esperar cualquier clase de reacción emocional de los alumnos pero se insiste en que sigue siendo más importante la manera en que el profesor observa y entiende sus propias emociones. Pues se tiene que tener muy claro que las reacciones del maestro determinan en gran medida la calidad de trabajo y disposición que los alumnos manifiestan. Ya sea que los alumnos sean dispuestos y atentos, ruidosos e indiferentes, retadores y cuestionadores, trabajadores y cumplidos, espontáneos y abiertos, indiferentes y apáticos, etc. Todas estas son señales del tipo de reacción emocional que el maestro manifiesta con el grupo.

 

A saber, hay dos tipos. El primero es el de apertura. El maestro es auténtico, espontáneo, genuino y no tiene problemas en ser transparente para sus alumnos. No le causa conflicto compartir aspectos de su vida personal y generalmente usa anécdotas pasadas de cuando era estudiante como inducción a los temas de su clase o bien como ejemplos que ayudan a los alumnos a interesarse más en la clase. El otro tipo es el maestro que se congela. Este maestro tiene una rigidez que los alumnos notan y no siempre es constante en su manera de reaccionar. Hay una distancia muy notable entre maestro y alumno entonces los grupos generalmente tienen problemas para "descifrar" a este tipo de maestros y no saben qué esperar.

 

Como en todos los extremos, hay riesgos. El riesgo que se corre por ser un maestro emocionalmente abierto es que los alumnos pueden hacer muchas interpretaciones distintas y por lo tanto caer en juicios diversos que no necesariamente se ajustan a la realidad del maestro o a las intenciones que quería manifestar. La disciplina puede ser relajada y el alumno puede llegar a perder la conciencia de rol y no distinguir entre la persona y el maestro. Al contrario, el maestro que se congela corre el riesgo de tener un rango de acción limitado porque se ha forjado una imagen predeterminada, la comunicación con sus alumnos es parcial y estos ven su clase como mera obligación del plan de estudios, además de mantenerse distanciados del profesor.

 

Es muy importante ser honestos y distinguir si estamos en alguno de estos dos extremos. Y si lo estamos entonces es bueno proponernos llegar a un punto de balance que nos ayude a cumplir con nuestro trabajo de manera efectiva en el que la salud emocional no se vea comprometida.

 

FUENTE:
Publicalpha

http://publicalpha.com/las-emociones-del-maestro

 

 


Publicado por Fisac 9:06 AM / 0 Comentarios Ver nota completaEnviar nota a un Amigo
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