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CÓMO EDUCAR UN HIJO

Publicado por daniel 08/04/2009 17:43 / 0 Comentarios Ver nota completaEnviar nota a un Amigo

Para Ayudar a sus Hijos a Desarrollar Buen Carácter

Las siguientes 20 sugerencias son un extracto del libro de la Dra. Helen LeGette, Padres, hijos y carácter: Veintiuna Estrategias para Ayudar a sus Hijos a Desarrollar Buen Carácter. Ella le aporta al lector conocimiento y experiencias de su muy exitosa carrera de 33 años como líder en educación, como maestra, consejera y administradora. Ella sabe que los niños que tienen límites en la casa y expectativas de buen carácter de parte de los padres tienen una oportunidad más grande de éxito en la escuela y en una profesión o carrera. Su libro ofrece ideas que pueden ponerse en práctica en el hogar de cualquier familia.

 

1, Ser el modelo de buen carácter en el hogar.

Como William Bennett observa en El Libro de Virtudes, "no hay nada de más influencia, que determina más la vida de un niño que el poder moral de un ejemplo sencillo." Es críticamente importante que aquéllos que traten de influenciar el carácter de los niños de modos positivos "hagan caminar la charla."

 

2. Ser claro en sus valores.

Hay que decir a sus hijos su opinión en puntos importantes. El buen carácter se enseña y se adquiere. En caso de que queramos que nuestros hijos internalicen las virtudes que valoramos, necesitamos enseñarles lo que creemos y el por qué. En la vida diaria de nuestras vidas, hay innumerables oportunidades para que los niños participen en la conversación moral.

 

3. Mostrar el respeto por su cónyuge, sus hijos, y otros miembros de la familia.

Los padres que se respetan el uno al otro, que comparten las responsabilidades de la familia y que resuelven sus diferencias de maneras pacíficas comunican un mensaje poderoso sobre el respeto. En caso de que los niños tengan la experiencia de respeto directamente en la misma familia, es más probable que respeten a los demás. Es decir, respeto crea respeto.

 

4. Ser el modelo y enseñar a sus hijos buenos modales.

Hay que insistir en que todos los miembros de la familia tengan buenos modales en la casa. Buenos modales son realmente la Regla de Oro en acción. Ya sea si el problema es de cortesía o de otros atributos del trato social, es en la casa que la verdadera consideración de los demás se implanta.

 

5. Tener las comidas en familia sin televisión tan frecuentemente como sea posible.

La hora de las comidas es excelente para que los padres hablen y escuchen a sus hijos y para que fortalezcan los lazos familiares. Ya sea si la comida es un festín preparado en la casa o comida rápida comprada al paso, el ingrediente más importante es compartir el tiempo - el tiempo reservado para reforzar el sentido de pertenecer a la familia y de preocupación por el bienestar de todos sus miembros.

 

6. Planear tantas actividades de familia como sea posible. Hacer participar a sus hijos

en los planes.

Las actividades familiares que parecen muy corrientes en el momento actual son consideradas con frecuencia en retrospecto muy especiales y partes memorables de la historia de la familia. Una "cita" del papá con una hija adolescente, un picnic de la familia en el parque, o una salida en domingo para tomar helado (nieve) puede ser un tiempo importante para estar juntos y compartir como familia.

 

7. No hay que dar a sus hijos acceso al alcohol o drogas/estupefacientes.

Ser el modelo de conducta apropiada respecto al alcohol y drogas/estupefacientes. a pesar de la presión de los compañeros, las ansiedades de la adolescencia, el deseo juvenil de sofisticación ylos mensajes del medio que glamorizan el uso de drogas/estupefacientes y alcohol, la familia es la más poderosa influencia en determinar si una persona joven se vuelve abusador de sustancias. En ninguna parte hay el ejemplo personal de los padres más crítico que en el campo de abuso de alcohol y drogas/estupefacientes.

 

8. Planear proyectos de servicios de familia o actividades cívicas.

Lo más importante del buen carácter es el sentido de solicitud y preocupación por los demás. Hay numerosas oportunidades para los proyectos de servicio de familia en todas las comunidades, y hasta niños pequeños pueden participar. Actos sencilllos como llevar algo de comer a un vecino enfermo, cortar el césped del jardín de una persona de edad, o recoger ropa y juguetes para fines caritativos ayudan a que los jóvenes aprendan la dicha de ayudar a los demás y adquieran hábitos de servir para toda la vida.

 

9. Leer a sus hijos y tener buena literatura en la casa.

Los grandes maestros siempre han utilizado historias o cuentos para enseñar, motivar, e inspirar, y leer juntos es una parte importante para pasar el legado moral de nuestra cultura de una generación a otra. Las preguntas y los comentarios de los niños sobre las historias o cuentos ofrecen a los padres conocimiento importante de los pensamientos, creencias y preocupaciones de sus hijos.

 

10. Limitar el dinero de sus hijos para gastos personales.

Ayudarles a desarrollar apreciación  por premios no materiales. En la cultura de consumo de hoy, la juventud podría fácilmente llegar a creer que la imagen - llevar puesta la ropa "correcta", conducir o manejar el carro "correcto", etc. - representa el camino al éxito y la felicidad. Los padres pueden expresarse firmemente sobre lo que ellos valoran en la manera que ellos asignan sus propios recursos y permiten a sus hijos gastar los fondos que les han sido confiados.

 

11. Discutir los días festivos y sus significados.

Tener celebraciones en familia y establecer tradiciones en la familia. Abraham Lincoln observó que la participación en las celebraciones nacionales hace que los americanos se sientan "más unidos entre sí, y más ligados al país que habitan. " La observación de los días festivos y la celebración de las tradiciones familiares no sólo desarrollan estos sentimientos de unión y de afinidad con los demás sino que también sirven de especie de pegamento que nos une como seres humanos, como miembros de la familia, y como ciudadanos.

 

12. Sacar provecho del "momento de enseñar."

Usar situaciones para iniciar discusiones en familia sobre problemas importantes. Parte de la educación más eficaz del carácter puede ocurrir en la vida continua y cotidiana de la familia. Cuando padres e hijos interaccionan entre sí y con los demás fuera de la casa, hay innumerables situaciones que pueden usarse para enseñar lecciones valiosas sobre la responsabilidad, la empatía, la bondad, y la compasión.

 

13. Asignar las responsabilidades de la casa a todos los miembros de la familia.

Aunque sea más fácil con frecuencia levantar la mesa, sacar la basura o llenar el lavaplatos nosotros mismos que esperar que su hijo lo haga, tenemos la obligación de ayudar a que los niños aprendan a equilibrar sus propias necesidades y deseos en oposición con los de los demás miembros de la familia - y por último, de los otros miembros de la sociedad.

 

14. Proponerse claras expectativas para sus hijos y hacerlos que rindan cuenta de sus acciones.

Definir los límites razonables y ponerlos en práctica apropiadamente hace que los padres sean los líderes morales en la casa y proporciona un sentido de seguridad a los niños y los jóvenes. También les hace saber que están preocupados por sus hijos queriendo que ellos sean - o que se conviertan - en personas de buen carácter.

 

15. Mantener a sus hijos ocupados en actividades positivas.

Los niños y los jóvenes tienen admirables niveles de energía, y el reto es utilizar la energía en actividades positivas, tales como deportes, pasatiempos, música u otras formas de arte, o en la iglesia o en grupos de jóvenes como los Exploradores (Scouts). Tales actividades fomentan altruismo, solicitud, y cooperación y también dan a los niños un sentido de satisfacción y logro.

 

16. Aprender a decir "no" y decirlo en serio.

Es natural que los niños - especialmente los adolescentes - traten de comprobar hasta qué punto pueden sobrepasarse y desafiar la autoridad de sus padres. A pesar de las protestas del niño, el acto de mayor cariño de un padre es a menudo ponerse firme y prohibir a su hijo que participe en una actividad potencialmente dañina.

 

17. Saber dónde están sus hijos, lo que hacen, y con quién.

Nosotros como adultos necesitamos comunicar de innumerables modos que no sólo nos preocupamos por nuestros hijos y que esperamos lo mejor de ellos sino que también tomamos en serio nuestra responsabilidad de establecer normas y de controlar, de acompañar y de supervisar. A pesar del riesgo de ser percibidos como "anticuados", hay que insistir en conocer a los amigos de sus hijos y también a sus padres.

 

18. Negarse a encubrir a sus hijos o pedir disculpa por su conducta inapropiada.

Proteger a los niños y los jóvenes de las consecuencias lógicas de sus acciones no sirve en enseñarles la responsabilidad personal. También es en perjuicio de las costumbres sociales y de las leyes, dándoles la impresión de que están por encima de los reglamentos que rigen la conducta de los demás.

 

19. Saber cuáles programas de televisión, videos y películas sus hijos miran.

Mientras hay algunos materiales muy finos a disposición, una proliferación de información pornográfica y llena de odio es de fácil acceso para nuestra juventud. Con palabra y ejemplo, hay que enseñar a sus hijos hábitos responsables para escoger lo que hay que mirar. En caso de saber que su hijo ha mirado algo inaceptable, francamente hay que hacerle conocer lo que siente y hablar sobre el por qué el material ofende los valores de la familia.

 

20. ¡Recordar que usted es el adulto!

Los niños no necesitan otro amigo, pero desesperadamente sí necesitan un padre que se preocupe bastante como para establecer y poner en práctica los límites apropiados para su conducta. A veces poder decir, "Mi papi no me deja" ofrece una salida conveniente a un joven que realmente no quiere participar en una actividad dudosa.

Dr. Helen LeGette, Anterior Superintendente Asociada, Escuelas de la Ciudad de Burlington, Burlington, NC. Adaptado de Padres, hijos y carácter de Helen LeGette. Chapel Hill: Publicación del Desarrollo del Carácter, 1999.

"No hay que preocuparse de que los niños nunca lo escuchen; Hay que preocuparse de que ellos siempre lo observen. Robert Fulghum

 

FUENTE:      http://static.dpsk12.org/gems/schoolculture/20Strategiessp.pdf


Publicado por Fisac 9:06 AM / 0 Comentarios Ver nota completaEnviar nota a un Amigo
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