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EDUCACIÓN Y PREVENCIÓN

Publicado por daniel 08/10/2007 05:58 / 0 Comentarios Ver nota completaEnviar nota a un Amigo

Programa de prevención del consumo abusivo de alcohol en la escuela media

Mendes Diz, Ana María

ARGENTINA

Marco conceptual; Aspectos metodológicos; Resultados y discusión

1)     De los talleres de capacitación de docentes

2)     Del estudio diagnóstico

3)     De la evaluación de la intervención

 

Se trata de un proyecto cuyo objetivo general es "conocer el estado de situación con respecto al consumo excesivo de alcohol por parte de jóvenes escolarizados, como insumo para desarrollar intervenciones preventivas del consumo de alcohol".

En diversas investigaciones se ha demostrado que el consumo de alcohol ha aumentado significativamente en los jóvenes en las últimas décadas (Miguez, 1994a, 1994b, 2000) y que es un factor que está presente en situaciones de riesgo, especialmente accidentes, que involucran a una elevada proporción de adolescentes y jóvenes (Ministerio de Salud, 2000).

 

Las instituciones educativas sujetas a continuos desafíos frente a un mundo cambiante en cuanto a demandas sociales siguen siendo el ámbito en el que los jóvenes permanecen cotidianamente un tiempo considerable, por lo que pueden convertirse en un lugar privilegiado donde se creen las condiciones para que resulte un contexto saludable y por ende protector de conductas de riesgo mediante la actuación de los docentes en este sentido.

 

Asimismo, en investigaciones anteriores hemos encontrado que los docentes revelaron sus necesidades de capacitación para encarar tareas como las que se proponen en el presente proyecto. En este sentido, el trabajo apunta a la capacitación de docentes de la escuela media en acciones de prevención del consumo excesivo de alcohol y a la implementación de actividades preventivas desarrolladas por los alumnos y coordinadas por los docentes. Se puso especial énfasis en actividades orientadas a controlar la presión de los pares hacia el consumo de alcohol, así como al desarrollo de una postura crítica frente a los estereotipos de género, a la influencia mediática y a la estigmatización del alcohólico.

 

El trabajo implicó la apropiación por parte de los docentes de habilidades preventivas del consumo excesivo de alcohol, lo cual permitió convertir a las escuelas en ámbitos protectores institucionales de los jóvenes que concurren a ellas.

 

Marco conceptual

El programa desarrollado se inscribe en el paradigma de la Promoción de la Salud que implica correrse del modelo bío-médico y considerar las influencias sociales, económicas y culturales que condicionan la salud y la conducta vinculada con ella.

 

El modelo implica pensar la salud de un modo positivo ligado a la preocupación de las personas, en nuestro caso jóvenes, por conservarla mediante la adopción de conductas saludables y la evitación de conductas de riesgo. Este enfoque eminentemente individualista se complementa con la incorporación de la acción colectiva en cuanto a experiencias compartidas orientadas a la preservación de la salud. Esto implica realizar acciones que trasciendan el estímulo a la asertividad individual de los jóvenes con miras al desarrollo de acciones colectivas de cuidado de los demás. En este sentido apunta la estrategia de formación de líderes que emerjan de los propios jóvenes para que desarrollen acciones preventivas con sus pares.

 

Esta acción colectiva puede desarrollarse en cualquier ámbito que nuclee jóvenes como sería el caso de la escuela, espacio en el que se desarrolló nuestro proyecto.

 

En este sentido se ha trabajado con escuelas de acuerdo al modelo de Escuelas Promotoras de la Salud propuesto por la Organización Mundial de la Salud (1998, 1999) lo cual significa trabajar con los integrantes de la comunidad educativa con el objetivo de que se autocuiden y cuiden a otros, que tomen decisiones y controlen los condicionantes de la salud y creen las condiciones que posibiliten la adopción de conductas saludables.

 

El escenario de las escuelas es uno de los más adecuados para la implementación de las estrategias de promoción de la salud por su gran potencial para conseguir transformaciones a largo plazo de los estilos de vida de sus integrantes. Este trabajo tiende a una nueva visión de la escuela que fije entre sus objetivos principales contribuir al desarrollo de la salud de su alumnado y de toda la comunidad educativa, mediante la promoción de actitudes y conductas saludables.

 

La participación de los propios jóvenes es un factor absolutamente clave en las acciones de promoción de la salud que se quieran desarrollar con ellos, ésta debería iniciarse con la realización de actividades preventivas promovidas por adultos pero que progresivamente requieren del protagonismo de los jóvenes en todas las etapas de las acciones a emprender.

 

La participación supone un ejercicio de ciudadanía. Al involucrar al joven en una actividad colectiva tiende a superarse la atomización social y posibilita la construcción de una subjetividad que trasciende el ámbito de lo privado. Supone la reflexión y la organización de la acción en un ámbito público, en nuestro caso la escuela, donde a partir de las necesidades percibidas se comienzan a establecer vínculos entre ellos en torno a intereses comunes, que en el caso de nuestro proyecto se trata del desarrollo de actividades preventivas del consumo excesivo de alcohol entre los jóvenes.

 

En el monitoreo que fuimos realizando en cada una de las escuelas durante los meses de preparación de las acciones preventivas a ser expuestas en las Muestras finales se observó la evolución del trabajo de los grupos de jóvenes, inicialmente muy sujetos a las directivas de los docentes y luego independizándose progresivamente para llevar a cabo las actividades "obedeciendo" a una coordinación surgida de ellos mismos según el tema trabajado.

 

Aspectos metodológicos

El proyecto se desarrolló en etapas claramente diferenciadas. La primera de ellas consistió en el desarrollo de talleres con docentes en los que se puso énfasis en los aspectos vivenciales y en la participación activa de los concurrentes, habida cuenta de que del compromiso que se lograba de ellos dependía en buena medida el éxito del proyecto. Se utilizaron técnicas de dramatización, de introspección, de trabajo grupal, entre otras.

Se realizaron evaluaciones de proceso y de resultados de los talleres mediante la aplicación de cuestionarios que fueron elaborados a este fin.

 

En la etapa de diagnóstico de situación del consumo de alcohol por parte de los jóvenes se utilizó un cuestionario, cuya aplicación se realizó al inicio de nuestra intervención en las escuelas. El mismo fue auto-administrado pero con la presencia de algún miembro de nuestro equipo quien explicó el objetivo del mismo y respondió a las dudas que presentaron los encuestados.

 

La tercera etapa, que consistió en la implementación por parte de los alumnos coordinados por los docentes de las actividades preventivas, fue monitoreada por nuestro equipo semanal o quincenalmente según las características y necesidades de cada escuela. Las reuniones con el equipo responsable del proyecto en cada escuela consistió en distribuir los materiales que solicitaban para la elaboración de las actividades, discutir ideas y evacuar dudas, todo lo cual con miras a la realización de las Muestras finales. Fue un acompañamiento constante estimulando la iniciativa y creatividad de alumnos y docentes.

 

Las Muestras de actividades preventivas se realizaron en el transcurso de un mes en cada una de las escuelas, según fechas acordadas en los talleres iniciales con los docentes.

Por último, la etapa de evaluación de la intervención se desdobló en:

 

a) evaluación de las Muestras de actividades preventivas realizadas en las escuelas de acuerdo a criterios cuali-cuantitativos de metas programadas y metas logradas en cuanto a participación de alumnos, de preceptores, de profesores, diversidad de disciplinas, presencia de representantes de la comunidad y participación activa de autoridades.

 

b) evaluación de resultados del Programa mediante la aplicación de la encuesta "antes-después" a los alumnos.

Cabe aclarar que la evaluación más que una etapa fue una tarea que acompañó a todas las actividades realizadas.

 

Resultados y discusión

1) De los talleres de capacitación de docentes

Se capacitaron 142 docentes (profesores y preceptores) de 14 escuelas correspondientes a la Región IV de Supervisión de Enseñanza Media y Técnica de la Secretaría de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.

 

A partir de las reuniones realizadas con las autoridades de las escuelas se reprogramaron los talleres y el seguimiento del proyecto en cada una de las escuelas. Se tomaron decisiones de común acuerdo con miras a adaptar la propuesta a la realidad de las escuelas y a las necesidades de los docentes participantes, garantizando así un mayor compromiso y participación por parte de todos.

 

Se realizaron así 12 talleres consistentes en cuatro encuentros de 4 horas cada uno que se repitieron tres veces en diferentes días de la semana y en diferentes horarios para facilitar la concurrencia de los docentes.

 

Características de los profesores participantes de los talleres:

 

El 21% de los participantes eran varones y el 79% mujeres; la mitad tenía entre 40 y 54 años de edad. Como estaba previsto, hubo representantes de todos los turnos y de muy diversas asignaturas (ciencias naturales, ciencias sociales, idiomas, estética, teatro, educación física). En todos los talleres se trabajó con técnicas participativas -grupos focales, lluvia de ideas, dramatizaciones, trabajos de introspección, videos, entre otras- que encontraron eco entre los participantes que demostraron en todo momento mucho interés y un gran compromiso con el tema. No hubo deserciones.

 

El trabajo de introspección realizado en los primeros talleres permitió poner sobre el tapete los temores, sentimientos de impotencia y prejuicios que los docentes tenían con el tema y se trabajó para reposicionarlos en el lugar de la prevención y no sólo en un "deseo de ayudar" al alumno que se alcoholiza, como se desprende de algunas de sus frases:

 

"La temática del alcohol me remite a mi infancia... me da pánico... terror..."

"me da impotencia por querer ayudar y no saber cómo"

"me angustia"

"me produce rechazo, lo relaciono con descontrol, con violencia"

"los borrachos me dan asco"

"me recuerda a alguien muy cercano a quien no pude ayudar"

"siento una gran impotencia"

 

Durante los talleres se trabajaron específicamente ciertas pautas que se debían cumplimentar en cada una de las actividades que desarrollaran posteriormente con los alumnos, tales como:

. no estigmatizar a los consumidores excesivos

. contrabalancear creencias y estereotipos vinculados con el alcohol

. inclusión del enfoque de género

 

Por último, se enfatizó la necesidad de participación en el desarrollo de las actividades por parte de los alumnos, aspecto fundamental para lograr su interés y compromiso con el tema.

 

A los fines de evaluar el resultado de los talleres con los docentes, se les aplicó un cuestionario en el primer encuentro y en el último y se construyó un índice de información para facilitar la comparación de las respuestas antes- después. A partir de dicha evaluación se observó un aumento de información en forma significativa desde el punto de vista estadístico por parte de los docentes, atribuible en buena medida a la influencia de los talleres.

 

2) Del estudio diagnóstico

Se recabaron datos referidos a conductas, opiniones y conocimientos de los jóvenes acerca del consumo de alcohol. La muestra de alumnos a la que se le aplicó la encuesta quedó constituida por 1984 casos de los cuales el 56% es población femenina y el 44% masculina. En cuanto a las edades, el 53% corresponde al intervalo 12-15 años y el resto alcanza a los 20 años. El 50% de los encuestados corresponde al turno mañana (tradicionalmente más numeroso), el 45% al turno tarde y un 5% al vespertino (sólo 2 de las escuelas participantes poseen este turno).

 

A continuación se muestran algunos de los resultados más salientes en cada uno de los aspectos.

 

En lo que hace a conductas de consumo de los jóvenes se obtuvieron los siguientes hallazgos:

 

Ø el 80% admite "haber tomado alguna vez alcohol (vino, cerveza..."

 

Ø el 70% consumió alcohol en los últimos 30 días y la mayoría de estos lo hace con una frecuencia menor de 1 vez por semana

 

Ø no hay diferencias significativas entre varones y mujeres en cuanto a consumir o no, sí en cuanto a la frecuencia : los varones consumen más frecuentemente

 

Ø consumen más los mayores de 16 años

 

Ø la cerveza es la bebida preferida

 

Ø aproximadamente 1/3 considera "que alguna vez bebió demasiado"

 

Si se comparan nuestros datos con los obtenidos en uno de los estudios realizados por Míguez (1994a) se observa un porcentaje similar de jóvenes que admiten haber bebido alguna vez, en cambio disminuyen a casi la mitad la cantidad de jóvenes que admitieron consumir en los últimos 30 días; cabe destacar que se trata de una muestra de varones de 18 años citados al servicio militar. Otra diferencia interesante en comparación con nuestros hallazgos es que en los estudios de Míguez (1994a, 1994b, 2000) los varones consumen más que las mujeres, situación que no ocurre en nuestro estudio en el que se observa una distribución similar por sexos.

 

La bebida preferida es la cerveza, lo que surge tanto en nuestro estudio como en los estudios de Míguez, habría que preguntarse hasta cuándo seguiremos soportando las "mejores" publicidades actuadas por jóvenes estimulando su consumo en pos de lograr el amor, la amistad y otras metas sociales preciadas.

 

Este análisis comparativo muestra un agravamiento de la situación del consumo de alcohol por parte de los jóvenes en los últimos años, además de observarse una mayor incorporación de mujeres jóvenes a este tipo de consumo.

 

Volviendo a nuestros datos y en términos generales podemos decir que dentro del sector de jóvenes que admiten beber bebidas alcohólicas, lo que más se percibe es "beber en exceso" o que "la familia lo considere así", también "el haberse peleado con alguien como consecuencia de tal conducta". Son en cambio muy pocos los jóvenes que visualizan su consumo como problemático, como se desprendería del acuerdo a preguntas tales como:¿alguna vez quisiste dejar de beber y no pudiste? o ¿alguna vez tuviste problemas en casa o en el colegio a causa de la bebida?.

 

En cuanto a las opiniones de los jóvenes acerca del consumo de alcohol observamos en términos generales que hay un porcentaje entre el 15 y el 20% de jóvenes que presentan actitudes favorables al consumo de bebidas alcohólicas, y esto ocurre particularmente por parte de los varones. Asimismo, podemos decir que los jóvenes entre 16 y 20 años ponen el acento en la faz de diversión que acompaña, según ellos, al consumo de alcohol. Cabe destacar que la frase que consigna mayor acuerdo (un tercio acuerda con ella) es:"el alcohol ayuda a pasarlo bien" , tal vez esté respondiendo a una de las motivaciones más compartidas por los jóvenes que consumen bebidas alcohólicas. Por otra parte, a muy pocos les parece que "las personas que beben son más interesantes", tal vez, a diferencia del aspecto al que apunta la frase anterior, el ser considerado interesante no sea una meta buscada por los jóvenes.

 

Asimismo, aproximadamente la mitad de la muestra opina que el alcohol "es perjudicial" y que es un vicio, opinión más frecuente entre los menores de 16 años.

 

De acuerdo al índice de opinión aplicado se observa que es escasa la población de jóvenes que admite tener una actitud favorable al consumo de alcohol. En general, en las visitas realizadas a las escuelas y en las charlas realizadas con los alumnos se observa más bien una actitud de preocupación por el tema, lo que se refleja en estos resultados. También puede pensarse que al haberse realizado la encuesta en el ámbito escolar, han sido menos los jóvenes que se animaron a mostrar actitudes favorables hacia el consumo. Las opiniones desfavorables se dan particularmente en las mujeres, en los de 12 a 15 años y en los jóvenes que concurren al turno matutino.

Si se observan los datos cruzando la información de las opiniones acerca del consumo y la conducta de consumo por parte de los jóvenes encontramos que los que admiten consumir bebidas alcohólicas tanto en el último año como en el último mes poseen opiniones más favorables hacia el consumo que aquellos que manifestaron no consumir bebidas alcohólicas, o sea que hay relación significativa entre opinión y consumo.

 

Por otra parte, también se observan relaciones significativas entre frecuencia de consumo y opinión hacia el consumo. En este caso encontramos que los que consumen más frecuentemente son los que a su vez poseen opiniones más favorables hacia el consumo

 

En síntesis, se observa que tanto el consumo como su frecuencia están relacionados con la opinión que tienen los jóvenes acerca del mismo.

 

Por último, en lo que se refiere a la Información que tienen los jóvenes acerca del consumo de bebidas alcohólicas, vemos que los más informados son los varones y los mayores de 16 años.

Aproximadamente la mitad de la muestra desconoce los daños que ocasiona el consumo de alcohol en el organismo; los que están más informados recuerdan daños en el hígado o mencionan situaciones momentáneas post ingesta de alcohol (mareos, dolor de cabeza, resaca, etc.). Asimismo, alrededor de la mitad de la muestra posee información acerca de la dependencia física y psíquica que provoca el alcohol.

 

3) De la evaluación de la intervención

a) Evaluación de las Muestras de actividades preventivas realizadas en las escuelas

Los docentes capacitados en los talleres iniciales debían estimular a los alumnos para que fuesen ellos los que elaboraran las actividades preventivas que se presentarían en una Muestra en cada una de las escuelas. Como meta óptima se buscaba involucrar en las actividades preventivas a representantes de toda la comunidad educativa, meta que se alcanzó diferencialmente en las distintas escuelas.

Las actividades fueron tan diversas como: obras de teatro, programas radiales, diseño de historietas y afiches, análisis crítico de publicidades, destilación de bebidas con diferente gradación alcohólica, videos, espectáculos artísticos como danzas, murgas, entre otras.

 

Las Muestras se desarrollaron durante una jornada y en el caso de las escuelas con doble turno se realizaron en horario matutino y vespertino. En algunas escuelas se puso el acento en los aspectos artísticos, en otras en el humor, en otras en los aspectos académicos; en todas hubo una fuerte impronta de las características de la escuela en cuanto a orientación, condiciones del edificio, particularidades del alumnado, etc.

 

De acuerdo a los criterios de evaluación cuali-cuantitativos establecidos para evaluar las Muestras podemos concluir que 6 de las 14 escuelas que participaron del proyecto superaron las expectativas, 5 alcanzaron las expectativas y 2 quedaron por debajo del nivel esperado. Si bien los resultados de la evaluación arroja estos resultados es pertinente reconocer que en todas las escuelas se puso empeño y preocupación en el proyecto.

 

b) Evaluación de resultados del Programa mediante la aplicación de la encuesta "antes-después" a los alumnos

A partir del análisis de los datos que aparecen en la segunda aplicación de la encuesta a los jóvenes, se encuentran algunas modificaciones atribuibles en buena medida a la influencia del Proyecto.

 

En el caso de las conductas de consumo, el porcentaje de jóvenes que admiten haber consumido alcohol en los últimos 30 días disminuyó de un 70% a un 64% en la segunda aplicación de la encuesta.

 

No se lograron los mismos resultados en relación con las opiniones acerca del consumo, las cuales permanecieron sin modificaciones significativas entre la primera y la segunda toma; sin embargo, aparecen dos modificaciones que merecen una consideración especial. Uno de los cambios observados se refiere a la conceptualización del consumo de alcohol en términos de vicio o enfermedad: disminuyó la cantidad de jóvenes que lo consideran vicio (de un 49% a un 42%) y aumentaron los que lo consideran enfermedad (de un 33% a un 39%). Si bien el modelo al que adherimos conceptaliza el consumo de alcohol más como un síntoma de malestar social, el cambio observado en la opinión de los jóvenes está indicando una postura menos estigmatizante, punto que enfatizamos en el Proyecto.

 

Otro de los cambios se refiere al grado de acuerdo con la afirmación "emborracharse no hace daño": disminuyó de un 17% a un 14%. Esta modificación está vinculada con la información sobre el tema y que es precisamente el mayor logro del Proyecto.

 

Efectivamente, el nivel de información es el aspecto en el cual sí se lograron cambios significativos: los jóvenes adquirieron una mayor y mejor información, disminuyendo además significativamente la cantidad de jóvenes que ignora la respuesta acerca de los daños a nivel orgánico y social del consumo excesivo de alcohol.

 

Este mayor logro del Proyecto a nivel de información y no a nivel actitudinal está mostrando que por un lado el cambio de las actitudes requiere mucho más tiempo del que transcurrió entre la primera y la segunda aplicación de la encuesta. Pero por otro lado está señalando un aspecto fundamental que es la existencia de un modelo en la institución educativa al que adhieren la mayoría de los docentes: el modelo informativo. Este modelo tiene por objetivo reducir la incidencia de un problema produciendo cambios en la conducta individual, a través de la presentación de datos e información. Cabe señalar que el contenido de la mayoría de las actividades realizadas por los jóvenes respondió a este modelo.

 

Un modelo que trabaje sobre el refuerzo o modificación de actitudes implica la preparación de las personas para enfrentar situaciones que se le pueden presentar y requiere de técnicas desarrolladas en pequeños grupos que favorecen la interacción a través, por ejemplo, del juego de roles. La modificación de las actitudes no se logra sólo a través de información sino que requiere la participación de los sujetos en el proceso de cambio. Solamente la interacción social es capaz de vencer la resistencia actitudinal mediante el cuestionamiento y la transformación de normas vigentes. Sólo así se puede favorecer la adaptación de la racionalidad de los jóvenes a las razones de la prevención (Kornblit y Mendes Diz,2000; Gavidia Catalán, 2001; OMS, 1997).

 

Introducir a los docentes en modelos alternativos al modelo informativo en el que se formaron y que siempre aplicaron durante su desempeño profesional requeriría de un lapso mucho mayor del que contaba este proyecto.

 

Por otra parte, nuestros hallazgos nos enfrentan con debates teóricos que están lejos de estar resueltos en el área de la Psicología Social. Uno de ellos es la cuestión de la relación entre actitudes y conductas, especialmente en cuanto al cambio deseable en ellas en el sentido de la prevención. En nuestro caso, por ejemplo, no se observaron cambios de actitudes pero sí hubo un cambio a nivel conductual (respecto a la ingesta de alcohol en los últimos 30 días).

 

La otra cuestión que sigue en debate es la relación entre información y actitudes que en un momento se consideró que se asociaban de modo directo y que con la profundización de de estudios hacia fines de la década de los 80 se puso de relieve la brecha existente entre ambos aspectos. Para mencionar sólo las más destacadas - la presión de los pares y la sensación de invulnerabilidad por parte de los jóvenes-, son variables que mediatizan las relaciones entre información, actitudes y conductas apareciendo como absolutamente imprescindibles a la hora de tratar de comprender las conductas de riesgo de los jóvenes.

 

En síntesis podemos decir que el Proyecto ha sido capaz de mejorar el nivel de información de los jóvenes en el problema del consumo excesivo de alcohol y que se logró un pequeño cambio a nivel conductual (la disminución de la ingesta de alcohol en los últimos 30 días). En cambio, el Proyecto no se reveló suficiente para modificar las opiniones/actitudes de los jóvenes con respecto al consumo de alcohol; aunque cabe aclarar que las opiniones favorables no superaban el 20% de los jóvenes encuestados.

 

Bibliografía

Kornblit A. y Mendes Diz A.(2000) La salud y la enfermedad: aspectos biológicos y sociales. AIQUE

Gavidia Catalán V. (2001) La transversalidad y la escuela promotora de salud. Rev. Esp. Salud Pública, 75, N°6

Loja E. (2002) Escuelas promotoras de la salud: una innovación curricular en la promoción de la salud. En M. García Viveros, M. Botey y C. Valdés: Modelos para la implantación de proyectos productivos de salud y educación

Míguez H. (1994a) Consumo de alcohol y drogas en jóvenes de Buenos Aires. Acta Psiquiátrica y Psicológica de América Latina. Vol. 40, N°3

Míguez H. (1994b) Alcohol y drogas en escolares. Secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones. Mimeo

Míguez H. (2000) Consumo de sustancias psicoactivas en la Argentina. Vol. 46, N°3

Ministerio de Salud. Dirección Nacional de Salud Materno Infantil (2002). Todo bien...?. Programa Nacional de Salud en la Adolescencia

OMS (1998) Declaración de Yakarta sobre la conducción de la Promoción de la Salud hacia el siglo XXI

OMS (1999) Escuelas Promotoras de la salud. Entornos saludables y mejor salud para las generaciones futuras. Comunicación para la salud N° 13. Wash. D.C.

 

NOTAS:

[1] En diversas tareas de este proyecto han colaborado: Ana Lía Kornblit, Ana Clara Camarotti, Malena Berardi, Andrea Federico y Cristina Godio.

[2] Este trabajo ha sido financiado por el Programa VIGI+A (Programa de Vigilancia de la salud y control de enfermedades) del Ministerio de Salud.

Esta Revista electrónica fue dirigida hasta marzo de 2003 por la Lic Patricia Sorokin. El material reunido se conserva a efectos de su archivo y cita

 

FUENTE:
Cuadernos de Bioética/Revista Electrónica

http://www.drogas.bioetica.org/drohol1.htm

 

 


Publicado por Fisac 9:06 AM / 0 Comentarios Ver nota completaEnviar nota a un Amigo
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